Campesinos de las cordilleras Blanca y Negra llegaron con sus santos
Envueltos en un profundo sentimiento de tristeza y aflicción, cientos de feligreses de los centros poblados de Coyllur e Ichoca, en la provincia de Huaraz, se congregaron a las afueras del santuario del Señor de La Soledad para participar en una misa de rogación, convocada como un último clamor ante la severa sequía que azota sus tierras. Así refiere el periodista Erick Loli Morales.
Acompañando con devoción a los santos que veneran, las familias campesinas llegaron en silencio, con el peso de la preocupación reflejado en sus rostros. La prolongada ausencia de lluvias ha afectado gravemente sus cultivos, y en muchos casos la producción agrícola del presente año ya se ha perdido por completo, dejando a los pobladores sin su principal medio de sustento.
La ceremonia religiosa se desarrolló en un ambiente de recogimiento y dolor, donde las oraciones se elevaron no solo para pedir el retorno de las lluvias, sino también consuelo y fortaleza para enfrentar una realidad cada vez más dura. La tierra agrietada y los campos secos son hoy el reflejo de la angustia que viven estas comunidades.
Esta jornada de fe dejó al descubierto la difícil situación que atraviesan los agricultores de Coyllur e Ichoca y otros lugares más de la provincia de Huaraz, quienes, ante la indiferencia del clima y la fragilidad de su economía, se aferran a la esperanza espiritual como único alivio frente a la pérdida y la incertidumbre que hoy golpean al campo huaracino. (Arnaldo Mejía Bojórquez)